¿Por qué son importantes las flores?

¿Desde cuándo existen las flores? ¿Siempre se han usado de la misma manera?
Hoy día las flores están presentes en muchos ámbitos de nuestra vida: en jardines y balcones, decorando eventos y estancias, realzando la belleza de novias…

Las primeras flores

Las plantas aparecieron en la tierra hace aproximadamente 1500 millones de años en forma de organismos fotosintéticos que vivían en el agua del mar. Solo cuando los niveles de oxígeno de la atmósfera fueron lo suficientemente altos, se formó entonces la capa de ozono y los seres vivos pudieron aventurarse en tierra firme. Tuvieron que pasar, por tanto, algunos años más para que las primeras flores vieran la luz del sol. Con todo, las flores habitan la Tierra desde hace 140 millones de años aproximadamente: ¡antes incluso que los dinosaurios!

Estudiar el origen y evolución de las flores siempre ha sido complicado, ya que al ser blandas y efímeras no suelen dejar fósiles, como ocurre con los huesos de humanos y animales o los troncos de los árboles. Según cuentan los científicos, dos de los primeros árboles en florecer y dar frutos fueron los magnolios y las higueras.

Las flores en nuestra evolución como especie

A diferencia de los frutos, las flores no constituían alimento alguno ni ofrecían utilidades que sirvieran al hombre para defenderse ante las adversidades a las que debía enfrentarse en su día a día. Así, es probable que las flores fueran lo primero que el ser humano valoró sin apreciar en ello un valor utilitario, es decir, sin que tuviera relación alguna con su supervivencia.

Floral workshop en Cotton House Hotel Barcelona
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¿Qué beneficios nos aportan las flores?

Las flores, siempre más efímeras y delicadas que las plantas de las que brotan, actúan como “mensajeros de otro reino”. Como dice Eckart Tolle, actúan como un puente entre el mundo de las formas físicas y el mundo de lo que no tiene forma. Cuando las contemplas y trabajas con ellas, se produce una apertura interior, por pequeña que sea, a la dimensión espiritual. Las flores no sólo tienen un aroma delicado y agradable que podemos percibir con nuestra nariz, sino que además aportan la “fragancia del reino del espíritu”, que olemos sólo con nuestro corazón.

Por eso, una experiencia floral puede tener múltiples beneficios para quien la vive:

• Nos relaja, nos ayuda a mantenernos presentes, nos centra
• Aumenta nuestra creatividad y dinamismo.
• Aumenta nuestro nivel de energía y buen humor
• Aumenta nuestro estado anímico y ayuda contra la depresión
• Aumenta nuestra capacidad de respiración.

Cotton House Hotel Flower workshop Barcelona
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Os animo a pasear más por el bosque, a jugar más, a aprender de ellas. Si, además, sentís curiosidad y os gustaría dar alas a vuestra creatividad a través de un material tan especial y delicado, ¡os animo a asistir a uno de nuestros talleres de diseño floral!

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